Dos manos juntas hacen la forma de un corazón.

Las fases del amor a tu empresa

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Y es que si lo piensas bien, la vida de una empresa desde que es tan sólo una idea hasta que se convierte en lo mejor de nuestra vida es muy similar a la evolución por las que pasa una vida en pareja. Y esto tiene un sentido en el universo, ya que es verdadero amor eso que necesitas para llevar tu empresa a lo más alto y conseguir crear algo que de verdad llegue a ser un pilar importante de tu vida y de tu felicidad.
Con la cercanía de la fecha de San Valentín nos hemos atrevido a preparar este artículo algo distinto a lo habitual, pero que seguro consigue aportarte algo nuevo y complementar tu seguro ya trabajada cultura empresarial.


LA PRIMERA VEZ QUE TE CRUZAS CON ESA PERSONA

Todo empieza siempre con una chispa. Con ese momento en el que una maravillosa idea se te pasa por la cabeza. Seguramente siempre estuvo delante de ti, pero hasta ese mágico momento no eras capaz de ver más allá de tus narices. Ese proyecto con el que soñabas empezó siendo sólo una idea, en muchos casos una inalcanzable fantasía.
Podríamos decir que esta primera fase se divide en dos partes. Una primera más sadomasoquista, en la que sólo sabes repetirte una y otra vez en voz baja, y a veces hasta alta, que no. Que seguro que alguien pondrá en marcha ese proyecto antes que tú, que no sabes si tú serás lo suficiente bueno para convertir esa idea en una realidad. Algún compañero de batallas que ya vio la luz te empujará a que saltes al vacío y te atrevas, aunque la mayoría de tus personas queridas te dirán que no. Que a dónde vas tú. Que eso de emprender no es para todos.
 
Pero un día vuelves a abrir los ojos y te das cuenta que es mejor haber amado y haber fracasado que nunca haber amado, o que es mejor morir de pie que vivir de rodillas, o cualquier otro refrán que se te pase por la cabeza y venda a decirnos lo mismo. En ese momento dejas de intentar valorar si serás capaz, y empiezas a pensar en el cómo lo vas a conseguir. Es esa actitud, esa fuerza, esa ilusión la que consigue llevarte a la siguiente fase.


LA VIDA EN EL NOVIAZGO

Empieza en esta fase uno de los test más hermosos con los que nos premia la vida. Porque al fin y al cabo sólo es un testeo para «ver qué tal». En este momento ya lo tenemos decidido, vamos a probar, no hay vuelta atrás. Se acabó el dejarnos llevar por los miedos e inseguridades. No sabremos si será la idea o el proyecto de nuestra vida, pero queremos intentarlo. Salga bien o salga mal. No quieres hacerte viejo pensando «Y si lo hubiera intentado…».
2 personas se besan bajo la lluvia.
Es una fase preciosa. Una fase en la que, como en la imagen sobre este texto, empiezas a sentir la lluvia de otro modo. Empiezas a disfrutar del camino y ves al resto de personas no por encima del hombro, no te equivoques; pero sí con algo menos de ilusión y energía que las que tú te encuentras cada mañana esperándote en la mesita de noche.
En esta fase toca darle una base fuerte a tu proyecto. Una base que le permita aguantar el pasar de los años si finalmente sale adelante. Una base donde confirmes que vas a ser feliz en esa empresa que estás creando, que te va a poder dar lo que buscas en ella, y que también te va a dejar tiempo para seguir disfrutando de tus cosas. Donde confirmar que realmente esa fantasía con la que hace no tanto soñabas tiene viabilidad y se puede hacer realidad, mantenerse en pié sóla. Le presentarás tu idea a tus mejores amigos. Un poco más adelante a tus familiares. Quieres saber las opiniones de los demás, hacer un test de mercado.
Cuando confirmes tus inquietudes, seguro que sientes esa seguridad que te pide dar el siguiente paso cuanto antes. El de firmar los papeles. El de crear ahora sí, ahora de verdad, ahora ante los testigos, tu empresa.


 

MANTENER LA LLAMA ENCENDIDA Y DISFRUTAR EL MATRIMONIO

Una pareja de recién casados posa.
Se acabaron los juegos, esto ya va en serio. Hay papeles de por medio. Gran parte de las experiencias que vivas en esta fase de tu empresa dependerán de lo bien que asentaras las bases en la fase anterior. Ahora estás comprometido. De tu nueva empresa depende si comerás o no mañana. Es posible que hayas tenido que solicitar financiación y que sientas algo de esa soga que te tiene como atado.
Mientras te dan las 2 de la mañana preparando un documento que necesitas para avanzar mañana con tu empresa, quizás eches de menos esas jornadas de 8 horas en tu antiguo trabajo, sin compromisos, sin mayores historias.
Pero una empresa no es algo que venga de fuera para salvarte la vida. Tu empresa será sólo como tu la hagas, y sólo de ti dependerá cómo te haga sentir en el día a día. Tu empresa tiene que ser regada de cariño, deberás de cuidarla y mantenerla. Exactamente igual a cuando cuidas de un jardín que deseas florezca. Mientras más la cuides, mientras más siembres, más recogerás. No hay más secreto.
No pierdas nunca las bases que creaste en la fase anterior. No olvides nunca la ilusión que te hizo enamorarte de tu idea y creer en ella. Elige muy bien las personas que van a entrar en el día a día de tu empresa. No dejes de cuidar su imagen. Halaga las cosas que se hagan bien, halaga también los esfuerzos realizados aunque no siempre se consigan los mejores resultados. Lleva los papeles al día, mantén la casa limpia. No te encierres en tu despacho, el resto de tu empresa también te necesita.
Pero sobre todo no dejes de soñar. La firma de los papeles para crear tu empresa no es el final sino el principio. Marca nuevos objetivos, haz partícipe al resto de la empresa, lucha por ellos y sigue disfrutando de ese camino juntos.
Pero, ni aunque todo lo hagas bien, podrás evitar los días negros.


LAS DISCUSIONES

Olvídate, ni lo intentes. Puedes ponerlo todo de tu parte, pero no vas a conseguir controlarlo todo. Hay factores que no están a tu alcance. Puede que el gobierno, los cambios de leyes o una guerra afecten directamente a tu empresa. Vas a tener días y semanas negras. No te enfades, nadie te dijo que fuera a ser fácil. Lo que sí te dijeron es que al final iba a merecer la pena.
Tienes que aprender a vivir el día a día de tu empresa con esto. A las primeros días malos les darás mucha importancia, y te acordarás de ellos durante meses. Pero aprenderás, y entenderás que lo importante no son las piedras que nos encontramos en el camino, sino el camino en sí y no parar nunca de avanzar.


SIEMPRE QUEDARÁ EL DIVORCIO

No es una opción agradable, y nunca gusta ni siquiera pensar en ella, pero está ahí y existe. Y sólo tú vas a saber cuál es el momento. Hay veces en que los días negros superan a los días de luz e ilusión. Hay veces en las que vemos que la empresa en vez de avanzar, retrocede.
Parece de héroe el ser valiente y querer hundirse con el barco como se supone que todo buen capitán debe hacer. Pero no olvides que cuando ya no tienes ilusión ni energías, mientras el barco se hunde, no sólo tú te estás haciendo daño, sino que se lo haces también a tu empresa y a todos esos trabajadores de alrededor que de un modo u otro se pueden considerar hijos de tu empresa.
Quizás haya otro capitán que tenga la ilusión y energía para hacer que tu empresa vuelve a brillar como en sus mejores días. Y seguro que hay otra empresa, otra idea, en la que conseguirás volver a sentir todo aquello que sentiste. No tengas miedo al cambio. El objetivo final es tu felicidad. 


 

Amor por lo que hacemos

La verdad es que me siento privilegiado de poder dedicarme a lo que me gusta, de poder hacer que la empresa que vi nacer no sea sólo una herramienta de trabajo. Que sea una columna que aporte motivación y alegría a mis días y a los de mi equipo.
Y si llega el día en que no lo sienta así, humildemente me echaré a un lado permitiendo que los nuevos capitanes hagan sus méritos con el timón para llevarnos a descubrir nuevos y emocionantes puertos.
Rótulo donde dice "I love my company".

¡Que paséis todos el próximo 14 de Febrero un feliz San Valentín!

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